El Pinkwashing, (término que hace referencia al uso de mensajes a favor de la mujer de manera engañosa, sin comprometerse realmente con la equidad de género), se ha exacerbado por lo viral que ha sido el movimiento #MeToo, al que más que una reivindicación, es visto como una estupenda oportunidad de ganar posicionamiento y likes.

El primero de noviembre del 2018, tres empresas de un total de ocho, se adhirieron a los “Principios para el Empoderamiento de las Mujeres”, en Panamá. En este acto coordinado por ONU-Mujeres y SumaRSE, Banesco decidió, por convicción, refrendar su compromiso con estos 7 principios, estando representado por su presidente ejecutivo y gerente general, Carlos Alberto Escotet.

Se hace énfasis en “convicción”, porque este tipo de decisiones, debe tomarse desde la certeza de poder evidenciar con hechos,  que la empresa va a estar orientada a garantizar la práctica de estos principios, como parte de su gestión cotidiana.

Es vital poder identificar si hay congruencia entre el decir y el hacer, para ello hace falta raspar la fachada y procurar encontrar el fondo, detrás de la forma.

Para quienes creen que la RSE es una moda, puede ser muy fácil sentirse atraídos por toda esta tendencia de inclusión y reconocimiento del poder de la equidad, se toman una foto firmando un convenio con una ONG  y listo, ya esa imagen queda para la posteridad y automáticamente son subidos a los “altares” de la sostenibilidad. Lamentablemente, esto sucede con más frecuencia de lo que pensamos.

Por eso es importante buscar referentes que nos permitan diferenciar a quienes demuestran su compromiso desde el hacer, de aquellos que no pasan de recitar frases hechas a favor de la equidad de género.

Aquí se reflejan los “Siete principios para el Empoderamiento de la Mujer”, promovido por ONU-Mujeres, para luego pasar a mencionar buenas prácticas en cada uno de estos principios y tener así ejemplos de cómo identificar congruencia entre el decir y el hacer.

1. UNA DIRECCIÓN QUE PROMUEVA LA IGUALDAD DE GÉNERO.

Formulación de una política de igualdad de género alineada con los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres. Esta política, coordinada por un Comité de Género, tiene el objetivo global de hacer transversal la perspectiva de género en la gestión de todos los procesos de la empresa.

2. IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, INTEGRACIÓN Y NO DISCRIMINACIÓN.

De  las acciones que se han implementado y que mayor impacto han tenido se encuentran la implementación de horarios flexibles, el teletrabajo y los días de permiso por paternidad remunerados, adicionales a los que exige la ley.

3. SALUD, SEGURIDAD Y UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA.

Instalación de una sala de lactancia materna dentro de las oficinas. Con esta iniciativa, la compañía ofrece a todas las madres trabajadoras, la posibilidad de contar con un espacio dedicado a la extracción de leche, que cumple con los estándares más altos de calidad y ambiente óptimo para asegurar una extracción tranquila y correcta.

4. EDUCACIÓN Y FORMACIÓN

Desarrollo de una universidad corporativa, para cerrar brechas en las áreas técnicas y administrativas, garantizando con ello el relevo a puestos supervisorios y gerenciales, favoreciendo la meritocracia y la evaluación por competencias.

5. DESARROLLO EMPRESARIAL, CADENA DE SUMINISTROS Y PRÁCTICAS DE MARKETING.

Facilitar el acceso al ahorro  y brindar oportunidades para obtener microcréditos con intereses solidarios, propiciando la bancarización de un sector de la población excluido de la banca tradicional.

6. LIDERAZGO COMUNITARIO Y COMPROMISO.

Partiendo desde la evidencia  de que en todo el mundo se ha incrementado el número de mujeres emprendedoras, crear un programa gratuito de formación integral en emprendimiento y educación financiera, que llegue a áreas de difícil acceso y que además permita vincular a estas emprendedoras como proveedoras de la empresa.

7. TRANSPARENCIA, EVALUACIÓN E INFORMACIÓN.

Adherirse a los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres y expresar públicamente el compromiso de alinear sus procesos de negocio  y de toma de decisiones, así como sus políticas internas para avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres. Como parte de sus procesos de transparencia y rendición de cuentas, la empresa supervisa el progreso de su plan de acción de igualdad de género a través de diversos indicadores y mediciones con perspectiva de género.

Al revisar este inventario de buenas prácticas, que reflejan acciones comprobables y medibles, se facilita la comprensión de que las empresas que tienen mayor igualdad de género gozan de índices más altos de crecimiento y mejor desempeño, pero es necesario  que las empresas pasen del compromiso a la acción, adoptando medidas y políticas decisivas, visibles, cuantificables y medibles, específicamente dirigidas al logro de este objetivo.

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