Conoce más sobre la Academia de Fútbol Román Torres, donde niños en riesgo social son educados en valores, mientras juegan a ser grandes futbolistas

Más de 40 niños saltan a la cancha tras escuchar el silbato del profesor Antonín Aizpurúa. Corren tras los balones que se han dispersado por el cuadro. Luego de unos minutos, el profesor vuelve a pitar y los niños se forman en grupo para escuchar detenidamente a los instructores.

Así arranca el primer día de clases en la Academia de Fútbol Román Torres, donde a niños entre los 5 y los 11 años, que han sido becados, se les enseñará a jugar fútbol y a desarrollar valores como la confianza, la disciplina y la importancia del trabajo en equipo.

Entre el grupo de jugadores están: Moisés Navarro, Kairos Callender y Yajad Rodríguez de 4 y 5 años. Todos residentes del corregimiento de El Chorrillo. A sus cortas edades ya han decidido que su profesión será ser futbolistas, como la de su ídolo, Román Torres.

“Yo quiero ser como Román”, “quiero representar a Panamá jugando fútbol”, comenta Yajad, su madre que lo ha acompañado esta mañana a los entrenamientos, asegura que su hijo tiene todas las cualidades para ser un profesional, pero lo más importante para ella es que la escuelita alejará a su hijo de las calles y le ayudará a mejorar sus notas en la escuela.

Giovinco Martínez, de 8 años, también ha asistido esta mañana junto a su padre a los entrenamientos. César, su padre, está convencido que su hijo tiene ese destello de goleador. En 3 juegos que ha disputado en la categoría sub-9 ha anotado 5 goles. “Estoy seguro que a mi hijo le enseñarán todo lo que necesita para ser un gran jugador. Él es muy hábil con el balón. Quiero me mi hijo crezca lejos de las calles. No quiero que se junte con malas personas, por eso lo acompañaré a todos sus entrenamientos”, comenta.

De eso se trata este proyecto, de cambiarle la vida a los niños de barrios populares, de ofrecerles una oportunidad que los haga ser ciudadanos de bien, comenta Guissell de Torres, la madre de Román. Ella también está emocionada porque hoy se cumple uno de los sueños de su hijo: tener una academia donde los niños puedan divertirse jugando fútbol.

La academia, que tendrá su centro de entrenamiento en la cancha deportiva de la Universidad Marítima de Panamá (UMIP), los miércoles y viernes, le facilitará a más de 100 niños, transporte, uniforme, refrigerios y toda la logística que sea necesaria gracias al patrocinio de la empresa privada, entre ellas Banesco Panamá que, a través de la gerencia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), ha donado 20 mil dólares a la institución.

Para el banco, la apertura de esta academia es una forma de aportar recursos para que la niñez más vulnerable tenga una oportunidad de forjarse un futuro prometedor, rescatándolo de los riesgos sociales. Se trata de un proyecto para el fomento de una cultura de paz, una condición necesaria para garantizar el desarrollo humano en Panamá, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 16, que se refiere precisamente a la paz, justicia e instituciones fuertes. Un objetivo que Banesco desarrolla dentro de su política de RSE y que está enmarcado en sus reportes de sostenibilidad con miras a la construcción de un mejor país.

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