Los gobiernos de cada país son unos de los agentes más importantes en la lucha contra el cambio climático y los problemas naturales a los que nos enfrentamos. Tienen en su mano, a través de la posibilidad de controlar, limitar y normativizar, la posibilidad de encaminar a las empresas y ciudadanos hacia el cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

 Son muchos los países que han mostrado su compromiso con el medio ambiente a través de la implementación de iniciativas ambientales convertidas en políticas de Estado. Te contamos algunos ejemplos destacados:

 Los primeros gobiernos que apostaron por la necesidad de aplicar iniciativas ambientales en sus políticas de gobierno fueron los países nórdicos. Noruega, Finlandia, Suecia e Islandia se encuentran a la vanguardia gracias a las políticas verdes que llevan a cabo desde hace varios años.

 Por ejemplo, en Noruega, el Parlamento aprobó un plan para conseguir la neutralidad climática en 2030, dos décadas antes de lo previsto. Para ello, el Gobierno puso en marcha un programa para acelerar los recortes de dióxido de carbono y de comercio con carbono para reducir las emisiones de las zonas más contaminantes del país. Otra política por la que abogó Noruega en su agenda a favor de la protección del medio ambiente es su apuesta por la energía hidroeléctrica, ya que cuentan con más de 275 estaciones, que suponen aproximadamente 99% de la producción de energía del país.

 En países como Islandia, conscientes de lo importante que es la pesca para su economía, establecieron leyes regulatorias para establecer una pesca 100% sostenible y de calidad en sus aguas, lo que permite que exista un balance equilibrado entre la conservación de sus mares y océanos y uno de los principales pilares de su economía.

Otros como Suecia, sustentan su política medioambiental sobre tres ejes: construir una sociedad libre de emisiones de gases de efecto invernadero y toxinas peligrosas para personas, animales y plantas; adaptarse de forma sustentable al cambio climático, a través de leyes que incitan al uso de energías renovables; y la colaboración con otros países mediante alianzas y acuerdos que contribuyan a la protección del medio ambiente.

Pero no solo en Europa se producen estos casos de iniciativas ambientales convertidas a políticas de Estado. En América Latina también se está produciendo un cambio y empiezan ya a ser numerosos los Gobiernos que se han lanzado a aplicar este tipo de medidas en sus territorios.

Un ejemplo es Costa Rica, país que ha sufrido a lo largo de su historia una deforestación masiva. Sus políticas ambientales volcadas en contrarrestar el efecto negativo de la tala de árboles llevó al país tico a situarse en el top ten de países con mejores políticas ambientales de la región.

 Del mismo modo, Argentina exhibe su mejor cara ambiental en dos áreas específicas: la agricultura, gracias a su política de subsidios al sector y la regulación de los pesticidas; y la calidad del aire. También han hecho un gran esfuerzo en la sustitución de energías renovables en detrimento de las tradicionales, así como por reducir las emisiones nacionales por deforestación y degradación de bosques.

 En Panamá también se han establecido en los últimos tiempos políticas que son amigables para el medio ambiente. A finales de 2018, el país aprobó dos decretos ejecutivos para la protección de los humedales y la biodiversidad del país, la primera entrega de financiamiento a través de un fondo nacional para proyectos ambientales y la constitución de un comité interinstitucional para la protección de los mares panameños. Con esto Panamá muestra su compromiso para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU para el año 2030.