STEAM se refiere a ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas (acrónimo en inglés science, technology, engineering, art and mathematics) y es una forma de enseñar y aprender que genera cambios importantes en la formación que se dan a través de las instituciones educativas en el mundo, desde preescolar hasta el doceavo grado. Según informes publicados por el Foro Económico Mundial, se estima que 65% de los niños que hoy ingresa a las escuelas primarias, trabajará en empleos que aún no existen. Este futuro deberá ser guiado por STEAM. En países de Asia, Europa y Norteamérica, crece el apetito por una educación de avanzada y priorizan en la inversión del capital intelectual.

Hoy más que nunca se hace necesaria la metodología STEAM en Latinoamérica, pues la educación exige elevar los niveles de calidad y excelencia para salir de la obsolescencia y erradicar la gran crisis de aprendizaje. La tecnología forma parte de nuestro diario vivir y de cierta forma ha venido a simplificar el día a día, al mismo tiempo que empieza a reemplazar algunas actividades y la forma en cómo se hacen.

Ante este escenario, resulta indispensable transformar la educación, con el fin de desarrollar en los estudiantes las habilidades que les hagan competitivos en las esferas tecnológicas, pues serán ellos los garantes de asumir los grandes retos sociales, ambientales y económicos. Esta nueva generación que también incluye a los docentes, está obligada a gestar pensamiento crítico, creatividad e innovación, resolución de problemas, una comunicación disruptiva que permita el intercambio y la cooperación.

Si bien en Panamá aún no hay una política de Estado que promueva y regule esta línea educativa, se están dando algunas iniciativas como la de FundeSteam que cuenta con el aval de MEDUCA y cuya misión es la de promover y desarrollar programas educativos que inculquen interés en las ciencias, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas en las mentes de los niños y jóvenes a través de la innovación, la colaboración y la resolución de problemas, rompiendo el ciclo de la pobreza y cambiando sus vidas, así como el futuro del país.

Hasta octubre de 2018 han dotado de laboratorios de robótica a 37 centros educativos oficiales, aunado al compromiso de directivos, docentes, padres de familia y estudiantes de capacitarse para sacar el mayor provecho a esta oportunidad.  

De igual forma y por cuarto año, se han llevado a cabo las Olimpiadas de Robótica, evento que reúne a la comunidad educativa de Panamá para permitirles poner a prueba su ingenio, creatividad y pensamiento crítico, con la intención de que aporten soluciones a problemáticas que aquejan a la humanidad. La temática de este año se centró en el Objetivo de Desarrollo Sostenible No. 2 “Cero Hambre”.

Se registraron un total de 381 equipos, conformados por más de 1,100 estudiantes a del país provenientes de 163 centros educativos participantes, tanto públicos como privados. De estos, 30% cuenta con la robótica dentro de su plan curricular y 36.4% está incursionando por primera vez en el novedoso mundo de la robótica educativa. Los equipos ganadores representarán a Panamá en torneos internacionales.

Esta forma de educar y aprender, no es una moda. Posiblemente exija desaprender la metodología hasta ahora utilizada para adentrarnos en la realidad de este siglo, que requiere de habilidades que no se pueden memorizar porque precisan e inducen al raciocinio y al pensamiento crítico. Nos abre las puertas del aprendizaje y se convierte en aval para la movilidad social.

Que se cumplan los ODS está en tus manos

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