¿Alguna vez te has sentido discriminado? La discriminación tiene muchas formas y caras. Conocerlas, ayuda a derribar muros y permite tener una sociedad más inclusiva y, por tanto, más diversa y enriquecida. Te presentamos una lista de las principales causas de discriminación para crear con conciencia y así contribuir a acabar con esta lacra social:

Discriminación por temas de género

La discriminación basada en el género se refiere a la diferencia de roles que la sociedad otorga a cada persona según su sexo biológico. Cuando se discrimina por género se convierten las diferencias sexuales en una desigualdad social: todo lo masculino es valorado como superior respecto a los atributos considerados como femeninos. Cuestiones como la brecha de género existente en el ámbito laboral, la trata sexual o la violencia doméstica son tres de los grandes retos por discriminación de género a los que se enfrentan nuestras sociedades.

Discriminación por orientación sexual

La sociedad occidental, históricamente, ha legitimado una concepción de sexualidad única, normal sana y legal, que ha negado cualquier otra concepción de sexualidad. Sin embargo, la identidad sexual de las personas se construye a partir de un complejo proceso en el que operan una gran cantidad de variables sociales y culturales. Al final, se trata de aceptar y respetar la decisión de cada persona sobre su orientación sexual.

Discriminación por religión u origen étnico

El hostigamiento religioso se manifiesta en conductas inapropiadas y ofensivas con respecto a otros tipos de orientaciones religiosas. Puede incluir comentarios negativos u ofensivos, calumnias u otras conductas violentas o intolerantes basadas en las creencias religiosas. Con relación a las manifestaciones religiosas de los pueblos indígenas, uno de los mecanismos discriminatorios consiste en su deslegitimación como religiones o cosmovisiones sagradas, lo que supone reducirlas y devaluarlas a creencias o mitos o a no respetar sus lugares sagrados.

Discriminación por condición de inmigrantes

El etnocentrismo – el acto de ver y analizar al mundo de acuerdo a los parámetros de la cultura propia- es un fenómeno activador de conductas xenofóbicas, prejuiciosas y descalificadoras del “otro”. La xenofobia, al final, no es otra cosa que el odio, el rechazo, hacia los extranjeros o personas de diferente raza por el simple hecho de serlo. La xenofobia es un sentimiento que se manifiesta de diferentes maneras y se convierte en una perversa dinámica contra aquellas personas que vienen de fuera.

Discriminación por discapacidad

Las personas con algún tipo de diversidad funcional o discapacidad son uno de los sectores de la población que mayor discriminación sufre y en gran multitud de espacios, en particular en lo referente a la accesibilidad. La posibilidad de acceder a ciertos espacios o la facilidad para hacerlo es un derecho que implica que una persona pueda de ingresar, transitar y permanecer en un lugar de manera segura, confortable y autónoma. Esto quiere decir que las barreras del entorno físico y social deben ser suprimidas. No hacerlo, supone mantener una actitud discriminatoria hacia quienes tienen algún tipo de discapacidad.

Discriminación por condiciones sociales y económicas

En nuestras sociedades es bastante habitual criminalizar y desacreditar a las personas pobres. A la persona de bajos o escasos recursos se le estigmatiza como una figura social a la que se suele caracterizar por sus carencias de reglas y de moral. Esto tiene como consecuencia que en muchas ocasiones la pobreza no se previene y ataja desde políticas inclusivas y de desarrollo sino que, al criminalizarla, se  combate desde políticas represivas.

Discriminación por enfermedades

Además de un aspecto puramente biológico y clínico, enfermedades como el VIH o SIDA, tienen un fuerte componente social y humano. Las personas que conviven con esta enfermedad sufren las consecuencias del estigma, los prejuicios y la discriminación basados en la falta de información y el miedo. La comunidad tiene que tomar conciencia de que la ignorancia e intolerancia provoca que, en vez de enfrentar al virus, se actúe en contra de quien lo padece. Esto conduce a muchas personas a negar su condición y a auto-marginarse de los servicios sociales y de salud, lo cual produce que se incremente el riesgo de transmisión y el avance de la enfermedad.

Respeto es la palabra clave. Hacer una sociedad más respetuosa e inclusiva depende de todos. ¡No discrimines!