Con la crisis, a las personas de entre 35 y 20 años se les hizo imposible viajar, los hoteles eran inalcanzables, y se inventaron (y utilizaron masivamente) Airbnb. Moverse por las ciudades era difícil y costoso, inventaron Uber. Encontrar pareja se hacía complicado, inventaron Tinder, y así con un sinfín de nuevos modelos de negocio que esta generación implementa cada día, con un alto porcentaje de éxito.

La Gran Crisis, sumada al gran emerger de Internet y la tecnología, han sido fundamentales para entender la irrupción de los millenials en el mundo laboral. Esta generación busca cambiar el mundo, no por ideales, sino porque simplemente, pueden hacerlo, tienen los conocimientos y las herramientas para ello.

Los millenials han llegado para reinventar el mundo en que vivieron sus padres y abuelos. El modelo económico y social está cambiando y son los ellos quienes dominan los nuevos lenguajes de este mundo digitalizado. Sumado a esto, crean nuevas profesiones y formas de entender las relaciones laborales relacionadas con estos los modelos de negocio.

Este sentimiento millenial de querer cambiar el mundo ha llevado cada vez más a los jóvenes a querer desarrollarse profesionalmente en compañías comprometidas con la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que mejoren el ambiente laboral y desarrollen prácticas que tengan un impacto positivo en la sociedad y en el medio ambiente. De esta manera, han retado a miles de empresas a salir de su zona de confort para convertirse en espacios más humanos y responsables con su entorno, redefiniendo así la orientación en su rentabilidad, llevando este término más allá del ámbito económico, sino también empezando a tener en cuenta el valor social de las empresas.  

Los principales pilares en que se fundamenta la RSE para la generación millenial pasa por la inversión responsable, involucrándose en la mejora de la sociedad; tener mejor impacto, tratando de reducir su huella negativa; que sean más empresas más humanas y transparentes y que involucren a sus trabajadores a partir de una red de voluntarios. De esta manera, son muchas las empresas que han decidido invertir parte de su capital en favorecer acciones sociales con las que crear un entorno social más equitativo, mostrando además un gran compromiso tanto social como medioambiental de la mano de una generación que está destinada a cambiar el mundo tal y como lo conocemos.

 

¡Bye bye bolsas plásticas!

Cada año se consumen en el mundo unas 500.000 millones de bolsas plásticas. Una persona promedio utiliza alrededor de 350 a 400 bolsas de plástico por año. Muchas van a parar a las carreteras o a nuestros mares, destruyendo el entorno marino. Según cifras...

No es RSE toda la filantropía que reluce

Cada día más empresas han adoptado en sus políticas corporativas la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Impulsar acciones para ayudar a los otros es totalmente válido, pero solo las iniciativas sostenibles en el tiempo son las que marcan la...