“Las empresas se encuentran ahora en medio de esta revolución digital y tienen que hacer frente a esas transformaciones a través de un cambio de la conducta organizacional”, explica Clara Chacón, gerente de Experiencia Transformacional de Banesco. Es decir, para transformar la organización debemos comenzar por cambiar su cultura. Pero, ¿cómo lo hacemos?.

A la hora de realizar un cambio en la conducta, continúa Clara, “hay que tener en cuenta diversos aspectos básicos como la infraestructura, el liderazgo de la empresa, los valores propios de la organización, el sentido de pertenencia y las creencias que se instalan en las organizaciones. Los cambios que se realicen siempre hay que hacerlos de manera continua y congruente”.

Una de las maneras para empezar a hacer un cambio dentro de la empresa es generar contenido a partir de células ágiles. Estas células ágiles son grupos multidisciplinarios. “La finalidad de estas células ágiles es la de entender cuál es el punto de partida para, a partir de ahí, empezar a modelar y diseñar cuál es la cultura ideal para su puesta en práctica y su posterior continuidad”, afirma Chacón. Con base en esta fase de diagnóstico se pueden ir realizando actividades diseñadas que vayan generando nuevas creencias, nuevos mitos.

Tras la fase de diagnóstico, según Clara, comienza la fase de escucha o hearing en la cual, una vez se tiene la foto de la situación cultural actual  y definido hacia dónde se quiere ir, como organización, se empiezan a diseñar actividades que generen ruido para hacer latente el mensaje. Esta fase es bidireccional, existiendo en todo momento un feedback continuo entre la organización y sus colaboradores.

La tercera fase se puede dividir en dos partes: una primera que es la de creer o believing, que consiste en llevar a cabo todas las propuestas de manera congruente; y la segunda que es la de vivirlo o living que consiste en asimilar el mensaje y llevarlo a cabo también de manera congruente.

Como se puede observar, el término “congruente” es muy importante ya que sin esa congruencia, se podría llegar a tener una disonancia cognitiva y el mensaje podría no ser bien interpretado por todos los colaboradores. “Dicha congruencia no es solo a título personal, sino también tiene que serlo en el ámbito organizacional”, concluye.

“De esta manera, lograremos hacer un cambio en la conducta de la organización”, finaliza Clara.

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