A través del violín, el clarinete y otros instrumentos, cientos de niños y jóvenes están desarrollando talentos musicales lejos de las calles.

 

El día de Nataly Túa inicia a las 5:00 de la mañana y termina a las 11:00 de la noche, aunque algunos días se duerme a las 2:00 de la madrugada. La escuela encabeza la primera prioridad del día, luego las tareas que le dejan en el colegio y en tercer lugar los quehaceres de la casa. Cuando logra cumplir con todos sus deberes, se dedica a ensayar con su violín tanto como pueda.

Su hermano Moisés, quien toca el clarinete, comparte con ella los horarios extendidos de cada día. Ambos saben que deben acumular horas de prácticas para dominar el instrumento que tanto aman. Pero este horario maratónico les permite cumplir con todas sus obligaciones, principalmente con los estudios. El año pasado Nataly obtuvo un promedio de 4.9, la nota más alta del Centro de Educación General, Elisa Chiari, ubicado en David, provincia de Chiriquí, donde cursa el cuarto grado. Moisés también hizo mérito y cerró con un promedio de 4.7, calificación que le valió el tercer puesto, en el noveno grado del mismo plantel educativo.

Ambos niños forman parte de la Red Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Panamá, compuesta por más de 1,800 niños, adolescentes y jóvenes, muchos de ellos provenientes de áreas en riesgo social.

 

Su madre, María Eugenia Suárez, está convencida de que la música ha sacado lo mejor de sus hijos. La Red Nacional de Orquestas, los ha convertido en adolecentes responsables. Ellos saben que la clave está en la práctica, pero antes deben cumplir con sus labores en la escuela y en la casa, por eso son tan ordenados y disciplinados”, comenta.

Agregó que la música para ellos significa mucho, no solo les ha permitido tocar un instrumento, también les ha enseñado a ser perseverantes, cuota de sacrificio que ha rendido sus frutos, ya que los hermanos Túa fueron escogidos recientemente para una serie de conciertos que próximamente realizarán en diferentes puntos del país.

Dino Nugent, director de la Red Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Panamá, asegura que la música les imprime valores a los estudiantes y responsabilidades. “Un músico jamás podrá dominar su instrumento sin disciplina y eso es lo que le enseñamos a los muchachos, a ser responsables con las asignaciones que les ponemos”, explica.

Este gran proyecto tiene un componente social muy importante, porque a través de la música ha logrado sacar de las calles a chicos con un potencial increíble. “El talento en los barrios es impresionante. Solo basta escucharlos para darse cuenta que todo el esfuerzo que hace esta organización vale la pena”, dijo.

 

Sin embargo, existen restos, uno de ellos es el presupuesto. Mantener los centros de entrenamiento en las comunidades es una tarea difícil. Los estudiantes no tienen dinero para comprar los instrumentos, por eso la Red Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Panamá se los facilita sin ningún costo.

Con ese enfoque, en junio de 2017 Banesco Panamá firmó una alianza estratégica con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto Nacional de Cultura (INAC), para apoyar de forma sostenida esta hermosa iniciativa, a través de respaldo financiero y de asesoramiento, para garantizar que la misma perdure en el tiempo, a beneficio de cientos de niños.

Para Dino, se trata de un incentivo que le imprime oxígeno a la Red y que permitirá instaurar módulos musicales en donde se desarrollen diferentes programas dirigidos a la prevención y reinserción social de niñas, niños y jóvenes, en diferentes zonas de riesgo y vulnerabilidad social.

Definitivamente, este es un proyecto para el fomento de una cultura de paz, una condición necesaria para garantizar el desarrollo humano en Panamá, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 16 de las Naciones Unidas, que busca promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

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